La historia se repite….una
historia con el mismo final, una historia en el que inocentes pagan con su
vida, una historia que culmina con el atropello mortal de 12 personas, una
historia aterradora, brutal y realidad.
El pasado 19 de diciembre se produjo
un nuevo ataque por parte del Estado Islámico, el modo de actuación fue el
mismo que el “vivido” en Niza el pasado 14 de julio, en el que un camión
arrastra a todo aquel que se encuentra por el camino, en esta ocasión el camión
irrumpió en el mercadillo de Breitscheidplatz en Berlín.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo
nada más entérame de lo acontecido en tierras alemanas. Lo sucedido me traía recuerdos,
imágenes, máxima impotencia y enorme tristeza. Una situación calcada al brutal
golpe vivido en la ciudad francesa.
Al grito de "Alá es
grande" fueron las últimas palabras de Anis Amri el sospechoso del
atentado de Berlin, que mató la policía italiana este viernes pasado. Que
creencia tan posesiva que lleva a despreciar sistemáticamente la vida humana.
No me cabe en la cabeza, no
comprendo esas actuaciones, odio a la raza humana en esos momentos, repudio cualquier
acto de violencia. Matar a traición es lo que hacen estas personas, matar a
inocentes que pasean tranquilamente.
¿Cuándo se va a acabar esto? ¿Cuantos
atentados más tendremos que lamentar? ¿Qué país será el siguiente? ¿Cuantas personas
más morirán de la forma más cruel? Preguntas que ojala nunca fueran planteadas.
Que la distancia no nos haga
insensibles, porque no nos podemos acostumbrar a este tipo de noticias,
familias destrozadas porque a un desalmado con una determinada ideología le
importa una puta mierda la vida de inocentes.
Por cada atentado terrorista, mis
lágrimas acompañaran a esas familias, mi máximo respeto y fuerza.
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