Un frondoso bosque se abre
delante de ella, los pájaros revolotean y el silencio ruge. Su cabello canoso,
sus manos arrugadas, y de rostro triste hacen entrever que la vida no ha sido fácil.
Sentada en una mecedora pasa los días, se siente sola…. aunque ese sentimiento
es muy familiar para ella, siempre se ha sentido así, sola. Desde que tuvo uso
de razón no tuvo interés por la vida, no estaba motivada y no era feliz. Embargada
por la añoranza, la ternura y la frustración. No tuvo suerte en el amor, su carácter
introvertido y desgana se lo impidieron. Una vida vacía, pero llena de anhelos y
deseos incomprendidos. Hoy vive alejada de todo, su familia le ha dado la
espalda, vive con plena libertad tal y como soñaba en su juventud, sin embargo
sigue sin ser feliz.
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