El paso del tiempo hace mella en
las personas, los huesos se debilitan, aparecen los dolores, alguna enfermedad,
se pierde la memoria…..
Pero no sólo a las personas les
pasa, los animales también se convierten en “inservibles”. Perros que durante
su juventud han servido a sus dueños para la caza, perros que han vigilado sus
casas, perros que corrían a la vez que sus dueños, perros que subían a las
montañas sin cansarse y a pleno pulmón,…perros que para sus dueños “ya no son
lo que eran”…
Colaboro con un refugio de
animales, y este motivo es cada vez más frecuente verlo, es una modalidad de
animales abandonados.
Os puede resultar extraño, pero
me gusta ponerme en su lugar, mirarle a los ojos y observarle…en muchas
ocasiones sus ojos transmiten tristeza, una tristeza que me hace preguntarme si
son conscientes de que han sido abandonados por sus dueños cuando estos han
visto que ya no eran útiles.
Me pongo a pensar…que pensará?
Será consciente? Que sentirá un animal que durante muchos años ha estado en un
hogar cálido, querido con una familia, fiel siempre a sus dueños, cuidado y que
de un día para otro ha sido abandonado en la puerta de un refugio y está a la
espera de encontrarse con otros perros que comparten circunstancias parecidas.
Perros que son cariñosos, que han
vivido felizmente. No hay derecho a que en su recta final de vida se les trate
así, se les abandone sin escrúpulos.
Tienen la mirada triste, supongo
que la normal que se te queda tras llegar a un lugar extraño, desconocido y
alejado de la bella vida que tenia.
Conforme pasan los días, la
mayoría tiende a adaptarse al nuevo lugar, a sus nuevos compañeros y a su nuevo
estilo de vida.
Su nobleza los hace grandes, su
fidelidad es su fortaleza y la cobardía de sus amos los que truncan la vida de
los peludos.
Estoy convencida, de que si
pasado un tiempo su dueño apareciese por la puerta, ellos correrían, saltarían,
darían brincos, y moverían la cola en señal de alegría por su vuelta. No hay
rencor, todo lo contrario, mucho amor hacia su amo.
La palabra maldad no existe en su
cabeza, sin embargo la palabra maldad acaba siendo una característica del ser
humano.
No compréis animales si no vais a
estar seguros de poner darles unas condiciones de vida, alimentación y los
cuidados que ellos se merecen, desde el inicio hasta el final de su vida.
#NoAlAbandonoAnimal
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