Sobre una alfombra con formas
geométricas que cubre el suelo de la habitación pasa día tras día acurrucada en
la esquina izquierda, sentimientos de soledad y compañía están presentes.
Un momento de ilusión es el
cumpleaños, todos sentados alrededor de una mesa, sin ser muy consciente de lo
que ahí ocurre, se festeja algo, conversaciones que fluyen de un lado a otro,
risas, los niños corretean, saltan, los regalos vienen hacia ti y desgarras sin
cuidado el envoltorio. Llega al tarta, ese instante en el que debes cerrar los
ojos y dicen que pides un deseo, ese deseo perseguido, querido y a veces duro.
Es hora de soplar las velas, otro
año nos espera.
Como cada otoño las hojas de los árboles
van cambiando de color, se tintan de un tono amarillo que marca el inicio de la
caída de las hojas. En estas fechas, es proclive el soplo del viento, que anuncia tempestad, porque la vida esta
cargada de obstáculos que vas superando, como bien dicen una montaña rusa en la
que a veces estas arriba y otras veces estas abajo. Lo importante es saber
mirar al frente y levantarse de las caídas.
Anticiparse no está bien visto,
tampoco es la mejor opción, pero por dejadez, pasotismo e incluso miedo, se
deja pasar la oportunidad. Te hace sentir cansada, notas que te ahogas, impide
subir cuestas, el ritmo cardiaco se acelera, cuando un ruido se escucha al
auscultar el corazón, posiblemente de un soplo
se trata.
La vida es un autentica vorágine,
el día a día es una rutina en el que te embarcas y te comportas de manera automática,
sin asimilar, simplemente cabalgas con el frente diario. Sin pararse a pensar
en los pequeños detalles, en las simples cosas, en el que está al lado, aquel
que sólo pide aliento para sobrevivir y sacar a flote a su familia. Vamos como
locos, no apreciamos hasta que lo perdemos, viviendo la vida a una velocidad de
rebobinado. Como un plato que se sirve caliente, hay que soplar para reducir velocidad y asimilar cada instante que se vive.
Una cambio de trabajo, un nuevo
amor, una conversación esperada y deseada, el nacimiento de un bebe, una nueva
actividad…. son sólo unos cuantos ejemplos de la alegría y el buen hacer que
causa un soplo de aire fresco.
La vida está cargada de soplos, cada soplo es diferente, y
seguramente representa un estado diferente de la vida. Tal vez esté contado de
una manera algo abstracta, difícil de entender, que es principalmente lo que
busco, huir de lo fácil, de la lectura sin reflexión…y tú, en que “soplo”
estas?
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