domingo, 15 de noviembre de 2015

#RedAbierta7: La cruel realidad



Son las 6:00 am, y como todas las mañanas el despertador suena, ese timbre que anuncia, que un nuevo día ha comenzado y te tienes que levantar.  Remoloneas 5 minutos más en tu cama y de nuevo el ring ring vuelve a sonar.

Te levantas apresurada, un día largo te espera, te diriges al cuarto de baño para asearte, la ducha rápida siempre te despeja. Una vez en la cocina preparas dos tazas de café, abres 3 latas de atún y le echas tomate frito, este bocadillo es el preferido de los niños, los dos bocadillos están listos, envueltos en papel aluminio junto con varias servilletas. Abres la despensa y coges dos zumos, uno de frutas tropicales y otro de melocotón.

Tu marido abre la puerta de la cocina, todavía con el pijama puesto y unos pelos alborotados de no haberse peinado aún. Un suave beso delicado acompañado de un tímido “buenos días” te hacen sentir la mujer más afortunada de este planeta.

Una pieza de fruta y media tostada junto con el café que minutos antes habías preparado son tú desayuno de cada día, un desayuno no reposado, si no rápido y de pie. Él sin embargo la taza de café se la toma sentado en el sofá y  como cada mañana enciende la tele para enterarse de las últimas noticias.

Son las 6.35 am es hora de llamar a los niños para ir al colegio.
Los pequeños se hacen los dormidos, se tapan hasta la cabeza para no ser vistos, frases tipo “me duele la barriga” “vamos a casa de los abuelos” “no quiero ir al cole” suelen ser muy corrientes a estas horas de la mañana.

Una vez que consigues levantarlos, llegar al cuarto de baño para peinarlos, lavarlos es como si se tratase de una película de zombies, con los ojos cerrados, sin ganas y refunfuñando.

Ya se han espabilado, y la casa se convierte en una autentica locura, los niños corriendo por los pasillos, cogiendo juguetes de su cuarto, tirándose encima de su padre sobre el sofá….

Dos vasos de cola-cao con crispis en su interior se lo toman con mucho gusto, les encanta, y a su madre le encanta ver los ojos de felicidad de sus hijos.

Coges apresurada sus mochilas, metes sus libros, un bocadillo y un zumo para cada uno y la cierras.

Mientras os termináis de arreglar,  tú marido te comenta muy indignado un caso de corrupción que ha escuchado en las noticias de la mañana.

Son las 07.10 am es hora de salir. Los niños meten sus mochilas en el coche y se van sentando, te aproximas a tu marido, que a la vez esta metiéndose en el otro coche, y le recuerdas que cuando salga del trabajo se va directamente con unas amigas al concierto. El típico beso de despedida y el típico “que tengas buen día”.

Todos los días el padre de los niños conduce una hora para llegar a su puesto de trabajo, trabaja muchas horas en la empresa, y la empresa no esta atravesando el mejor momento.

Ella en cambio en su puesto tiene cierta estabililidad. Llega al colegio, mal aparca lo más cerca de la entrada. Les coloca el abrigo a cada uno de ellos y les da un beso y desde la distancia controla que sus dos pequeños hayan entrado al colegio.

Deprisa y corriendo cierra la puerta y toma la rotonda más cercana para retroceder el camino e ir a su trabajo.

En el trabajo todo es una rutina, son muchos años en la misma empresa y controla a la perfección cada detalle.
Visitas de proveedores, informes, bajar a planta, a producción, hablar con Dirección son su día a día.

Durante la hora de la comida junto con tus compañeros de trabajo llamas a tu madre para asegurarte de que acuda a recoger a los niños. Que haríamos sin los abuelos!! (pensaste).

Es la hora de salir del trabajo, coges de nuevo el coche y te diriges a una pequeña cafetería, ahí te esperan tus amigas de la infancia. En ella habláis, os ponéis al día, os reís y recordáis viejos tiempos. Durante un tiempo habéis estado algo distanciadas, debido a las circunstancias de la vida, como el trabajo, los hijos ….pero aun así sigue habiendo la misma complicidad que existía, esa que no hace falta hablar diariamente para saber como estas y que te sucede. Sabes que siempre están ahí.

Hoy es un día especial, llevaba mucho tiempo sin ir a un concierto y esta noche volvía a pisar la sala de concierto, una sala de concierto a la que iba de joven, y para ver en concierto un grupo que conmemora sus 30 años sobre el escenario.

Una vez dentro de la discoteca, recordábamos cada rincón de la misma, ese lugar donde bailaste por primera vez tu canción preferida, ese primer baile con esa persona especial que a día de hoy es tu marido, los saltos en mitad de un concierto pidiendo una canción concreta,  esas copas en la mejor compañía: tus amigas y que hoy esta noche de viernes vuelven a cobrar fuerza y reavivar sentimientos.

En mitad del concierto, en la séptima canción un ruido de ametralladoras seguido de gritos se escucharon. El caos y el miedo se apoderaron y se hizo patente. Disparos sobrevolaban la sala e impactaban.
Hubo gente que pudo salir por la salida de emergencia, gente que se encerró en un cuarto de la famosa sala de concierto, gente herida, gente sin vida en el suelo.

Esta entrada es una historia basada en personajes ficticios, una historia inventada, pero como habréis pensado no está, por desgracia, muy alejada de la realidad, la triste realidad.

Vidas humanas que en este viernes 13 de noviembre han perdido sus vidas, de la forma más salvaje, cruel y violenta.
Personas que se levantaron y vieron amanecer el día sin saber que ese iba a ser el último día que lo hicieran.
Familias destrozadas por la pérdida de algún ser querido
Jóvenes estudiantes que vieron truncadas sus vidas en el mejor momento.
Madres/padres que no volverán a ver a sus hijos.
Vidas inocentes muertas en manos de personas que dicen “amar a su Dios”.
Héroes que se juegan su vida por salvar la de otro

Una cicatriz de por vida, una situación difícil de asumir, entender y que siempre te acompañará.
No comprendo ni logro entender que se le puede pasar a uno por la cabeza para llegar a cometer semejante salvajada. Creencias religiosas no pueden llevar a comentar estos atentados y cobrarse la vida de cientos de personas. Repudio el terrorismo. No creo que “tú Dios” y el mío permitiese jamás que usaras su nombre para hacer daño.
Es lamentable, repudiable y demencial los horrorosos sucesos de Paris.

No es sólo un ataque a Paris, un ataque a las personas de Francia, si no a toda la humanidad
Amargas lágrimas recorren el mundo entero por los atentados


Mi más sincero pésame a todo el pueblo francés y sobre todo a los familiares de las victimas #TodosSomosParis

No hay comentarios:

Publicar un comentario