Son las 6:00 am, y como todas las
mañanas el despertador suena, ese timbre que anuncia, que un nuevo día ha
comenzado y te tienes que levantar.
Remoloneas 5 minutos más en tu cama y de nuevo el ring ring vuelve a
sonar.
Te levantas apresurada, un día
largo te espera, te diriges al cuarto de baño para asearte, la ducha rápida
siempre te despeja. Una vez en la cocina preparas dos tazas de café, abres 3
latas de atún y le echas tomate frito, este bocadillo es el preferido de los
niños, los dos bocadillos están listos, envueltos en papel aluminio junto con
varias servilletas. Abres la despensa y coges dos zumos, uno de frutas
tropicales y otro de melocotón.
Tu marido abre la puerta de la
cocina, todavía con el pijama puesto y unos pelos alborotados de no haberse
peinado aún. Un suave beso delicado acompañado de un tímido “buenos días” te
hacen sentir la mujer más afortunada de este planeta.
Una pieza de fruta y media
tostada junto con el café que minutos antes habías preparado son tú desayuno de
cada día, un desayuno no reposado, si no rápido y de pie. Él sin embargo la
taza de café se la toma sentado en el sofá y
como cada mañana enciende la tele para enterarse de las últimas
noticias.
Son las 6.35 am es hora de llamar
a los niños para ir al colegio.
Los pequeños se hacen los
dormidos, se tapan hasta la cabeza para no ser vistos, frases tipo “me duele la
barriga” “vamos a casa de los abuelos” “no quiero ir al cole” suelen ser muy
corrientes a estas horas de la mañana.
Una vez que consigues
levantarlos, llegar al cuarto de baño para peinarlos, lavarlos es como si se
tratase de una película de zombies, con los ojos cerrados, sin ganas y
refunfuñando.
Ya se han espabilado, y la casa
se convierte en una autentica locura, los niños corriendo por los pasillos,
cogiendo juguetes de su cuarto, tirándose encima de su padre sobre el sofá….
Dos vasos de cola-cao con crispis
en su interior se lo toman con mucho gusto, les encanta, y a su madre le
encanta ver los ojos de felicidad de sus hijos.
Coges apresurada sus mochilas,
metes sus libros, un bocadillo y un zumo para cada uno y la cierras.
Mientras os termináis de
arreglar, tú marido te comenta muy
indignado un caso de corrupción que ha escuchado en las noticias de la mañana.
Son las 07.10 am es hora de
salir. Los niños meten sus mochilas en el coche y se van sentando, te aproximas
a tu marido, que a la vez esta metiéndose en el otro coche, y le recuerdas que
cuando salga del trabajo se va directamente con unas amigas al concierto. El
típico beso de despedida y el típico “que tengas buen día”.
Todos los días el padre de los
niños conduce una hora para llegar a su puesto de trabajo, trabaja muchas horas
en la empresa, y la empresa no esta atravesando el mejor momento.
Ella en cambio en su puesto tiene
cierta estabililidad. Llega al colegio, mal aparca lo más cerca de la entrada.
Les coloca el abrigo a cada uno de ellos y les da un beso y desde la distancia
controla que sus dos pequeños hayan entrado al colegio.
Deprisa y corriendo cierra la
puerta y toma la rotonda más cercana para retroceder el camino e ir a su trabajo.
En el trabajo todo es una rutina,
son muchos años en la misma empresa y controla a la perfección cada detalle.
Visitas de proveedores, informes,
bajar a planta, a producción, hablar con Dirección son su día a día.
Durante la hora de la comida junto
con tus compañeros de trabajo llamas a tu madre para asegurarte de que acuda a
recoger a los niños. Que haríamos sin los abuelos!! (pensaste).
Es la hora de salir del trabajo,
coges de nuevo el coche y te diriges a una pequeña cafetería, ahí te esperan
tus amigas de la infancia. En ella habláis, os ponéis al día, os reís y
recordáis viejos tiempos. Durante un tiempo habéis estado algo distanciadas,
debido a las circunstancias de la vida, como el trabajo, los hijos ….pero aun
así sigue habiendo la misma complicidad que existía, esa que no hace falta
hablar diariamente para saber como estas y que te sucede. Sabes que siempre
están ahí.
Hoy es un día especial, llevaba
mucho tiempo sin ir a un concierto y esta noche volvía a pisar la sala de
concierto, una sala de concierto a la que iba de joven, y para ver en concierto
un grupo que conmemora sus 30 años sobre el escenario.
Una vez dentro de la discoteca,
recordábamos cada rincón de la misma, ese lugar donde bailaste por primera vez
tu canción preferida, ese primer baile con esa persona especial que a día de
hoy es tu marido, los saltos en mitad de un concierto pidiendo una canción
concreta, esas copas en la mejor
compañía: tus amigas y que hoy esta noche de viernes vuelven a cobrar fuerza y
reavivar sentimientos.
En mitad del concierto, en la
séptima canción un ruido de ametralladoras seguido de gritos se escucharon. El
caos y el miedo se apoderaron y se hizo patente. Disparos sobrevolaban la sala
e impactaban.
Hubo gente que pudo salir por la
salida de emergencia, gente que se encerró en un cuarto de la famosa sala de
concierto, gente herida, gente sin vida en el suelo.
Esta entrada es una historia
basada en personajes ficticios, una historia inventada, pero como habréis
pensado no está, por desgracia, muy alejada de la realidad, la triste realidad.
Vidas humanas que en este viernes
13 de noviembre han perdido sus vidas, de la forma más salvaje, cruel y
violenta.
Personas que se levantaron y
vieron amanecer el día sin saber que ese iba a ser el último día que lo
hicieran.
Familias destrozadas por la
pérdida de algún ser querido
Jóvenes estudiantes que vieron
truncadas sus vidas en el mejor momento.
Madres/padres que no volverán a
ver a sus hijos.
Vidas inocentes muertas en manos
de personas que dicen “amar a su Dios”.
Héroes que se juegan su vida por
salvar la de otro
Una cicatriz de por vida, una
situación difícil de asumir, entender y que siempre te acompañará.
No comprendo ni logro entender
que se le puede pasar a uno por la cabeza para llegar a cometer semejante
salvajada. Creencias religiosas no pueden llevar a comentar estos atentados y
cobrarse la vida de cientos de personas. Repudio el terrorismo. No creo que “tú
Dios” y el mío permitiese jamás que usaras su nombre para hacer daño.
Es lamentable, repudiable y
demencial los horrorosos sucesos de Paris.
No es sólo un ataque a Paris, un
ataque a las personas de Francia, si no a toda la humanidad
Amargas lágrimas recorren el
mundo entero por los atentados
Mi más sincero pésame a todo el
pueblo francés y sobre todo a los familiares de las victimas #TodosSomosParis