La vida es un tira y afloja eso
lo sabemos todos, pero a veces tensamos nosotros mismo la cuerda.
Todos sabemos que en esta vida
todos estamos de paso y que muchas de nuestras acciones pueden repercutir a
corto o a largo plazo.
Sobre la cabeza se escuchan
voces: el rugir de un león preparado y fuerte para la batalla, el voleteo de
una frágil paloma atemorizada, la protección de una madre a sus cachorros, una
escurridiza lombriz que huye del miedo y se esconde en su agujero.
Sabes que esta mal o no es lo más
adecuado, pero cabezonería, miedo, cobardía, ignorancia te persigue, te
atosiga.
Normal no es, pero un halo negro
viste y envuelve lo más profundo de tu ser.
La fortaleza es tú máxima y a la
vez una debilidad, compañera de fatigas bajo un sentimiento mantenido durante
media vida.
El afrontar es un tema, no menos
que el transmitir. Ese momento temido, en búsqueda constante de palabras
adecuadas, de pasar pagina, de borrar de la mente, de aplazar….
No es por ti, es por lo que ello
conlleva, pero sobretodo de la fragmentación, del lloro ausente en un rincón,
de una sonrisa que no se dibuja en tu boca con naturalidad sino que es forzada,
de un regalo a destiempo, de la tristeza de unos ojos, de la lastima, odiado
centro de atención.
Días en el que todo son señales,
se habla, se comenta, hay pacientes, hay conocidos e incluso se trata en la
tele….señales
Tu vida es tuya, si, pero con tus
actos puedes condicionar la de la gente que te rodea.
Señales que van calando, señales
que están ahí por algo, que han surgido, tal vez no de manera natural, y que
son captadas por el receptor y que no hacen más que anunciar que ese día llega,
está próximo.
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