Siempre he pensado que estar de
cara al público durante prácticamente todo el día es un arduo trabajo y no todo
el mundo vale para la atención al cliente,.
Cuantas veces hemos salido de una
tienda diciendo “que estupido/a”!!!, esa sensación amarga de haber perdido el
tiempo entrando en esa tienda.
Hay gente que no sirve para
vender, gente que no muestra interés por vender, gente que hasta parece que le
haces un favor no comprando nada y yéndote por patas.
También esta esa gente que te
explica como si fueses un entendido/a del tema, con palabras técnicas, de
manera rápida….vamos que sales de la tienda tal cual habías entrado pero con un
dolor de cabeza añadido.
En el extremo opuesto también
tenemos a esos dependientes que no se separan de ti, que te siguen, te
persiguen, te muestran y que no consigues despegarte de ellos/as aún diciendo
“estoy echando un vistazo, te aviso cunado lo necesite” e incluso yendo a la
punta contraria de la tienda.
Como en casi todo, los extremos
no son buenos. Me imagino que muchos de vosotros os habéis sentido
identificado/a con alguno de estos momentos.
Para mi los requisitos a cumplir
alguien que está de cara al publico son: conocimientos del tema, saber
escuchar, empatía, saber estar, educación, cordialidad y servicial.
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